jueves, 12 de junio de 2014

Sonó la MÚSICA, NUESTRA MÚSICA

Editus y el Sexteto de Jazz Latino, se fusionaron esta noche con la Orquesta Sinfónica Nacional, ¿O fue al revés? ¿O sería que nos fusionamos todos esta noche de jueves en el Teatro Nacional al asistir al concierto de temporada especial 2014 de la OSN titulado "Latin Jazz Sinfónico"?

Quiero compartir con ustedes mis sensaciones de esta noche, que fueron muchas. Hoy me llevaron, y no precisamente de la mano, en un viaje emocional, lleno de complejos ritmos, intricadas armonías, y una majestuosa expresión de parte de 9 músicos que, no podría atreverme jamás a decir, cuál de ellos es el más talentoso y el más lleno de sensibilidad y el que más disfruto, porque para ser honesta, se divirtieron muchísimo.

Este concierto me ha puesto a pensar en cosas tan importantes como por ejemplo que creo que esta es, si no la primera, una de las primeras ocasiones en que veo nuestro talento de exportación, los grandes músicos de este país, los grandes interpretes, los grandes compositores, juntos en el escenario del Teatro Nacional, dandonos a manos llenas su arte, su genio, su sensibilidad. Conozco un músico que vive intensamente, cuando "sufre", en el buen sentido de la palabra, al momento de interpretar las piezas que sonaron esta noche.

No soy crítico musical, ni pretendo escribir una tesis sobre estilos y formas musicales, pero si soy un músico con sensibilidad y un tremendo poder receptor de sensaciones y emociones.  Hoy viví nuestro país, nuestros paisajes, inclusive viajé al período del barroco, no recuerdo bien si fue la pieza "Tierra Mojada" de Walter Flores, una composición brillante, dificilísima, como casi todas las piezas que se interpretaron, mayormente en la segunda parte del concierto. No puedo dejar de nombrar la pieza "Pasaje Abierto" de Edín Solís, un bálsamo para el alma, y que decir del "Tambito Josefino", también de Edín Solís, que nos lo regalaron de nuevo al final, con algunos cambios, en la que casi todos los 9 ejecutaron su improvisación solista con virtuosismo y alegría, sin egoísmo, nos dieron, casi, todo.

Yo no sé, pero esta noche trascendimos más allá del Jazz, más allá del World Beat o de la música sinfónica contemporánea. Quiero dejar mi más sincera felicitación a todos los miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional, que también disfrutaron cada nota que tocaron; a los integrantes del Sexteto de Jazz Latino y finalmente a los integrantes de Editus, Ricardo, Edín y Tapado, puedo decir con orgullo que conozco a Ricardo y con Edín tuve la gran suerte de cantar, una noche de locura musical, Luna Liberiana, una Luna que esa noche que tuve esa gran experiencia, iluminó las playas con una luz muy especial, llena de séptimas disminuidas y de un gran amor por interpretar una de nuestras canciones más bellas.

Gracias de nuevo muchachos, por llenarnos de paz y amor, por aliviarnos la carga diaria y darnos la esperanza de que algún día las cosas mejorarán, igual que ustedes con su trabajo lleno de sudor, lágrimas y sonrisas, hoy nos dicen, con propiedad y orgullo, que en Costa Rica hay músicos.

viernes, 16 de mayo de 2014

El 40 Aniversario del Coro Sinfónico

1974-2014, cuarenta años han pasado cuando un puñado de jóvenes y menos jóvenes, fueron reunidos para poner a cantar a Costa Rica, en forma ordenada y armoniosa, por primera vez. El Mº Marco Dusi es llamado y se encarga de construir las bases de la institución que hoy, con gran maestría, interpreta una de las obras cumbres del barroco, La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan, BWV 245, de Johann Sebastian Bach.

La primera obra de este compositor que interpretó el coro Sinfónico fue el Magnificat, BWV 243, cuando la agrupación contaba tan sólo 3 años de edad, osado pensar que en tan solo 4 meses estuvo lista la obra, llena de dificultades técnico-vocales, que para un grupo tan nuevo significó un sin número de ejercicios técnicos y, sobre todo, el reto de hacer algo que parecía imposible, pero que rico se sintió cuando la obra llenó las butacas del Teatro Nacional y el público aplaudió, premiando con beneplácito, el esfuerzo.  En sus primeros años, el Coro Sinfónico se dedicaba a montar dos tipos de repertorio, el sinfónico-coral, que se presentaba dos veces al año con la Orquesta Sinfónica y el repertorio a Cappella, con el que recorríamos los rincones del país llevando nuestras voces a comunidades alejadas, que por razones geográficas, no podían acercarse al Teatro Nacional.  Recuerdo con mucho cariño algunos de esos conciertos, en Pacayas de Cartago, donde esperaban al coro con un camión de carga lleno de niños con una tela larga que decía, "Bienvenido Coro Sinfónico", para estas comunidades era una fiesta que una agrupación de este tipo llevara sus voces y su música a su comunidad, luego nos premiaban con un delicioso refrigerio de gallitos hechos en casa, llenos de cariño y de agradecimiento.  Hoy los tiempos han cambiado y el Coro Sinfónico no lleva sus voces a las comunidades alejadas, salvo por un par de conciertos que se dieron con la Orquesta y el coro llevando el Mesías de Handel y la Carmina Burana, que se presentó en San Ramón, hoy en día es la institución que dedica su tiempo a la preparación de las grandes obras sinfónico corales y nos deleitan dos veces al año con sus conciertos.

La labor más grande que llevó a cabo el Mº Dusi fue la de iniciar la pasión del canto coral en Costa Rica, hoy podemos decir que los mejores grupos corales del país son dirigidos y formados por esa primera generación de jóvenes que se apasionaron con la posibilidad de ser músicos y "tocar", correctamente, un instrumento, la voz y de allí empezaron a gestarse los que serían los futuros directores corales del país. Hoy podemos hablar de ellos, David Ramírez, director y fundador del Instituto Costarricense Pro Música Coral, que con sus tres agrupaciones corales promueve el canto coral como una opción sana para construir y dar cultura a todos los que les escuchan y que en estos días estará celebrando sus 20 años de trabajo ininterrumpido. Angela Ma. Cordero fundadora de la Agrupación Coral Surá, con la que ha recorrido muchos países; una servidora, que dió sus primeros pasos como solista en el Coro Sinfónico y que hoy se ha convertido en la directora de una agrupación coral, el Coro de Cámara Quadrivium, que, aunque jóven, ya deja huella en el quehacer musical y ha propiciado el nacimiendo de otra agrupación de buen nivel musical, el Octeto. Directores que también salieron de las filas del Coro Sinfónico fueron, Rolando Brenes, Juan Israel Carrillo,  Luis Fernando Kreysa, todos de esta primera generación de cantantes que soñaban con hacer la diferencia. También recuerdo a Grettel Santamaría, gran compañera y hoy una gran soprano de categoría internacional.

En el concierto de anoche, 15 de mayo en el Teatro Nacional pudimos escuchar una obra cumbre de la literatura coral, que nunca se había presentado en el país en forma completa, y que  el Coro Sinfónico, junto a algunos intérpretes de la Orquesta Sinfónica Nacional con solistas de muy alto nivel y dirigidos magistralmente por el Mº John Nelson, especialista en Bach, lograron la difícil tarea de resolver las ecuaciones musicales que el maestro de maestros del barroco, nos escribe en cada una de las partes que lo componen.  Una obra llena de realismo, de imágenes armónicas que nos transportan y llevan a sentir las sensaciones más indescriptibles a nivel emocional.  La matemática siempre estuvo y estará presente en las obras de J.S.Bach, por eso su perfección y su complejidad. Pese a todo eso, todos los problemas fueron resueltos de manera apropiada. No puedo, ni debo dejar de lado la presentación de los solistas quienes tienen participaciones limitadas, con excepción del evangelista interpretado de manera magistral por el Tenor Lawrence Wiliford, sobre quien recae el peso de casi toda la obra, con la técnica vocal requerida para este tipo de obras, con una sensibilidad interpretativa que lo hace a uno transportarse y sentir el dolor de la tragedia que está narrando, impecable en sus arias con gran dominio del estilo y gran control de la técnica vocal que nunca fue el fin si no más bien el medio para lograr que su capacidad interpretativa sobresaliera impecablemente; luego tenemos a Jesús, interpretado por Stephen Morscheck, una voz bellísima y aterciopelada, perfectamente colocada para emitir sonidos llenos de sensibilidad e interpretados de acuerdo al carácter de un hombre que, por cumplir las escrituras, mantenía una calma contenida, llena de miedo y dolor. En la segunda parte aparece el bajo-barítono Mark S. Doss, otro cantante que nos demostró un dolor profundo en su primera intervención, cantando además de memoria el aria, y que en sus dos interpretaciones siguiente hizo despliegue de toda su técnica vocal con gran meticulosidad y perfección. La mezzo-soprano Barbara Rearick, nos cobijó con una voz cálida que fue mejor lucida en su segunda intervención. La soprano Abigail Santos, muy pocas veces en Costa Rica, he tenido la fortuna de escuchar en vivo, una soprano de esta talla, un sonido lleno de calor, con un manejo técnico impresionante, con un nivel de expresividad que va más allá de la técnica teatral para convertirse en un alma que se abre y entrega al público sus más íntimas imágenes y sentimientos, llena de dolor en su primera intervención, llena de esperanza y luz en la segunda, una definición exacta de la interpretación de la música, con un conocimiento del estilo musical impecable, estoy segura de que la soprano Santos, si continúa el crecimiento de su carrera en la forma tan inteligente como la lleva, llegará muy lejos y nos brindará interpretaciones excepcionales por donde vaya.

No puedo dejar de decir que me sorprendí muy gratamente al escuchar a mi colega Efrayn Cruz Cedeño en su corta intervención, con una voz clara, potente y muy bien colocada. Muy bien Marcela Lizano y Ramiro Ramírez, que como preparador y director del Coro Sinfónico realizó un maravilloso trabajo.

Dejé para el final al Coro, a todas aquellas voces que con pasión y alegría se reunen 3 noches por semana para aprender la música y cantar, que llevan en sus corazones el gusanito del canto y la alegría de conducir una institución a cumplir sus cuarenta años de labor ininterrumpida. Una sola cosa me queda en el corazón y es que pese a sus cuarenta años, no creo que se le haya dado la cobertura que un evento de esta naturaleza merece, yo sé que es caro pagar anuncios en los diarios, pero algún día tendremos que cambiar las cosas y empezar a enseñar a los periodistas, que obras de esta envergadura, que llevan tanto tiempo de preparación, tanto dinero invertido y que significan educación, cultura y alimento para el espíritu, son de gran importancia para la sociedad en la que vivimos, especialmente en una sociedad como la actual en la que se ha erosionado tanto la comunicación entre personas, gracias al avance de la tecnología, y que tanta falta hace escuchar un buen concierto, ver una obra de teatro, asistir a un espectáculo de danza, y al final disfrutar de un café para poder saborear y digerir lo que hemos visto o escuchado y compartirlo entre amigos.

Felicidades Coro Sinfónico!, que vivas 40 años más llevando las notas de las grandes obras a nuestros corazones.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Recuperemos la fe en el Ministerio de Cultura

Después de algún tiempo, un poco largo, de silencio, les dejo un pequeño aporte con el afán de construir y apoyar los esfuerzos que tantos músicos y artistas tratan de hacer en pos de construir una cultura más viva e inclusiva que trabaje para el desarrollo integral de la población.

Leí una entrevista muy interesante que salió publicada en el Semanario Universidad del 23 de abril de 2014, bajo el título "Artistas piden más atención y presupuesto". A raíz de esta información decidí hacer un aporte a este tema, al que - los que estamos vinculados con el gremio cultural- conocemos tan bien y por el que hemos librado más de una batalla en nuestros diferentes campos de acción. Se hace en este artículo, un replanteamiento en la retribución de los impuestos que pagamos los costarricenses, recordando las famosas giras de promoción cultural que se hacían por todo el país y que hoy quedan relegadas al área metropolitana.

Así mismo se puntualiza revisar procesos, descentralizar y fortalecer instituciones, y la parte álgida del planteamiento: dotar al Ministerio de Cultura de más presupuesto, un punto un poco difícil de conciliar, especialmente en un momento en el que el país debe llenar sus arcas y ordenar cómo se van a reorganizar y "limpiar" los diferentes espacios que conforman nuestras instituciones y el gobierno en general.

 Creo que en su momento se concederá al sector cultura el tan ansiado presupuesto para poder tratar de caminar, pero en forma realista pienso que por ahora una reorganización del Ministerio y de sus procesos sería lo mejor para poder lograr un ahorro en dinero y una limpieza en la burocracia que impera en todos nuestros ministerios, el de Cultura incluido.

No podemos seguir manteniendo grandes máquinas en las que se requiere que hayan 6 u 8 personas para lograr firmar un documento, o pasar por 3 secretarias para lograr una reunión, solo para mencionar lo más simple, pero la lista sería muy larga.

No se puede negar que existen muchos esfuerzos a nivel individual para poder llevar actos culturales a muchas regiones del país, pero no debería ser la respuesta ideal, teniendo un Ministerio de Cultura que tendría que ocuparse de respaldar todas las acciones posibles de grupos, comunidades, artistas que trabajan con entusiasmo para lograr “endijas” por donde llevar, donde sus posibilidades se lo permitan, las diferentes manifestaciones culturales que son capaces de crear.

Está bien que se pueda descentralizar, esto implica mayor equidad para todos. Pero mientras el gremio cultural sigue aumentando, una gran mayoría de comunidades alejadas, tiene sed de preparación, de roce, de aprendizaje, de intercambio. Solo en San José se presentan costosas oportunidades, en términos de llevar a públicos privilegiados, las mejores presentaciones, en los mejores teatros, pero hay que puntualizar que para una gran mayoría de grupos culturales no existen espacios idóneos para presentarse, por ejemplo en conciertos, recitales, etc., no contamos con infraestructura adecuada, salas de conciertos acústicamente adecuadas, auditorios, etc. donde el grueso de la población pueda
disfrutar de estas expresiones de la cultura, a no ser los espacios que se montan en la Sabana, insisto, solo para la población capitalina.

Este país, en los últimos 30 años, ha logrado elevar, no sólo su nivel cultural a lugares insospechados. Hoy tenemos grandes actores de teatro; contamos con cineastas que logran premios internacionales y hacen una propuesta más que competitiva para el mercado latinoamericano; San José, Heredia y Cartago, cuentan hoy en día con, al menos, dos orquestas sinfónicas y varias bandas, salas de arte, teatro, danza, y grupos corales de gran calidad vocal que tratan de sobrevivir a la indiferencia y a la falta de estímulos y ni que decir de los cantantes líricos que no logran encontrar sitios adecuados para presentarse.

Administrar la cultura no es tarea fácil, porque ciertamente se debe seleccionar qué o quiénes deben ser favorecidos con apoyo para brindar y llevar su arte por doquier.

Hoy en día no se lleva la cultura a todas las provincias ni comunidades alejadas y mucho menos a aquellas marginadas, ¿Cuál es el motivo?, podríamos decir que no hay dinero, que se debe dar prioridad a otras instancias, pero esta práctica no es justa, en ella no hay equidad ni sensibilidad social. El arte no es neutral, es una expresión de compromiso, de solidaridad con los menos afortunados. Sin aventurarse mucho podría decirse que una intervención eficaz en este sentido se convertiría en una oferta diferente que sería la base fundamental para el desarrollo de las comunidades.

Sé por experiencia propia y por mi relación con un grupo grande de artistas, de su interés por colaborar, y sé de su frustración al no poder hacerlo tal y como deseáramos.

Tenemos esperanza de que una de las metas de esta nueva administración será facilitar estos espacios, respaldar estas ofertas basadas en la buena voluntad de estos artistas, en pos de una cultura más viva, más amplia y más participativa, que refleje no sólo las tendencias culturales de las cabeceras de provincia, sino también el espíritu de nuestras comunidades más alejadas y menos atendidas.

Tenemos esperanza de que tantos recursos dispersos logren aglutinarse para logar metas nacionales y sobre todo de que la cultura logre verse como un bien común, como la educación y la salud.

sábado, 3 de noviembre de 2012

La interpretación no tiene reglas

No importa lo que se cante, la voz de un gran artista siempre se reconocerá y brillará por encima de las demás.... ¿Cuál es ese misterio?  La voz, al igual que el ADN, tiene un timbre quasi único a su propietario, ese elemento que hace que reconozcamos una voz entre cientos que están cantando lo mismo. Hoy estaba tranquila en mi casa y siempre que puedo, escucho el programa "Palco en la ópera" de la Radio Universidad de Costa Rica, lo dejo correr y voy escuchando la música, pero hoy hubo algo que llamó poderosamente mi atención; sintonicé el programa tarde y aunque la música estaba sonando super que era Handel, quien escribió muchísimas óperas, conocidas muchas de ellas por los seguidores del estilo barroco, lamentablemente una minoría.  Repentinamente escuché una voz y dije, no puede ser.... seguí escuchando, el color, las inflecciones, su respiración, el fraseo, la pasión inconfundible de sus interpretaciones, ¿podría ser Domingo cantando Handel?.   No podía esperar, tuve un ataque de ansiedad por saber inmediatamente si lo que esos sonidos me decían era cierto.  Me fui a Google y realicé una búsqueda rápida con tres palabras claves y allí estaba el resultado, Placido Domingo en el rol de Bajazet de la ópera "Tamerlano" de Handel, en una grabación en vivo.

Mi sorpresa fue única y mi respeto a este gran músico y cantante llega a límites ya insospechados.  Un cantante que a sus setenta años sigue con una voz tan joven y pura como la de cualquier cantante que se encuentre en el punto más alto de su carrera, un cantante que debería ser el ejemplo a seguir de muchos, un cantante que sigue añadiendo roles a su repertorio como lo hace ahora cantando a Handel.  En un comentario de él mismo sobre esta producción dijo: "Bajazet es perfecto para mi voz.... ".  "En la vida real me encanta disfrutar, pero en el escenario ..... soy un masoquista! Entre más sufro, puedo entregar mejor el mensaje musical y los sentimientos"

Puede sonar raro, para los puristas del género, que una voz plena y potente interprete un género que nos han inculcado como ligero, transparente y "des-vibratizado" y que de repente está en una de las voces más potentes y bellas que ha dado el universo, manejando una técnica pura y precisa para el estilo.  Esto me da una gran alegría porque hace muchos años que me encuentro con una espinita en mi cerebro, cuestionándome muchas veces las "reglas de interpretación".  En la trayectoria de mi vida, en los múltiples oficios que he desarrollado y he aprendido, hay una constante que se mantiene y es que el ser humano no ha evolucionado tanto como se cree, todo lo contrario, nuestra evolución interna humana y espiritual se encuentra en un punto más bien entrópico.  Eso me lleva a otra conjetura, si no hemos avanzado tanto, creo que la música debe ser interpretada de acuerdo a como ella nos llegue a nuestro punto central del ser, viéndolo desde el punto de vista del interprete.  Claro que entiendo perfectamente el avance tecnológico y con éste la evolución de los instrumentos, cuerdas, maderas o bronces, para mejorar su sonido, pero la voz humana no ha pasado por esa evolución "tecnológica", ni tampoco la pasión, los sentimientos, la sensibilidad.... por esa razón me pareció extraordinario escuchar a Domingo entregando un mensaje musical lleno de pasión y sentimiento, e imagino que si Handel lo hubiera escuchado le habría gustado muchísimo, porque dejemonos de cosas, la música cambia según la época que vivamos, según las necesidades del ambiente que nos rodea, algunas armonías serán puras, otras serán incomprensibles, pero eso va de la mano con la evolución de la raza humana como sociedad.  Pero su esencia, su pureza, no cambia, sólo se transforma, tratando de ilustrar nuestros sentimientos, nuestras experiencias.

miércoles, 8 de agosto de 2012

La clase de canto

por Guadalupe González

Apenas asomaba el sol y Emilia ya se preparaba, hoy era un gran día pues tendría su primera clasede canto.  Fue un camino largo, tenía cientos de academias y escuelas que ofrecían esa especialidad y, habiendo pasado por varias, tenía la esperanza de que esta vez iba a ser la que finalmente le diera lo que ella tanto ansiaba, ser cantante.  Emilia no tenía ninguna idea de cómo sería esta vez, pues las experiencias anteriores no habían sido muy positivas; en la primera le pidieron un examen médico para liberarse de toda responsabilidad ante una pequeña ronquera que ella tenía, ese hecho le costó mucho, pues tuvo que ahorrar algún dinero hacerse el examen con un especialista todo para que le dijeran que estaba perfectamente bien, que era un poco de reflujo lo que le estaba afectando.  Al llegar de nuevo con los resultados le dijeron que mejor no se arriesgaban... Esta fue una desilusión muy grande, sin embargo continuó con su búsqueda y fue a otro lugar, allí le dijeron que tendría que esperar hasta que su voz estuviera madura.  En otro le dijeron que ella era muy linda y que ahí la llevaría al "estrellato", pero casi se estrella.  Hoy después de varios intentos y habiendo logrado ingresar a uno de estos institutos académicos va a dar inicio su primera clase de canto. - Buenos días - dijo la profesora, - ¿Cómo te llamás?, Me llamo Emilia - contestó con la voz entrecortada y emocionada. - Muy bien, vamos a empezar, cantame algo - Emilia se quedó paralizada pues no sabía qué hacer, entonces pensó un poco y preguntó - ¿Como qué?, lo que querás, lo que se te ocurra, si querés ser cantante tenés que saber qué querés cantar, ¿no te parece? - dijo la profesora en forma altanera, Emilia pensó un rato y con voz temblorosa empezó a cantar Vuelve a mi, una canción de Alejandro Fernández, y en los primeros segundos de la canción la interrumpió la profesora y le dijo...-chiquita, tiene que aprender mucho, usted no sabe cómo cantar, tiene que hacerlo así, - la profesora comenzó a cantar y Emilia escuchaba preguntándose cómo iba a poder repetir eso... Emilia tiene ya varios meses de estudiar canto y aún no ha logrado enentender cómo y qué debe hacer, se encuentra frustrada, confundida y piensa en que mejor entrará a la Universidad a estudiar formalmente pero allí se encuentra con que las condiciones son un poco más difíciles pues se supone que se deben tener algunos requisitos, pero que es imposible tenerlos si no ha pasado por una formación básica mínima.

Esta historia, es la de muchos jóvenes que desean estudiar canto y que se encuentran con una muralla infranqueable y es que hay demasiados maestros de canto, pero muy pocos saben cómo enseñarlo.  El canto es una de las ramas de la música más difíciles de enseñar, el canto es un instrumento natural que no podemos manejar, debemos saber cómo utilizarlo y cómo "sentirlo". 

Enseñar canto es un arte, y como todo en la vida, no es cualquiera el que puede hacerlo. Un cantante por el simple hecho de cantar, no se convierte automáticamente en una persona capaz de enseñar el canto. La enseñanza del canto se da después de un largo período de entrenamiento que consiste en escuchar, discernir, sentir, entender, etc. y podría casi asegurar, que los mejores profesores de canto que se han dado en la historia, no han sido cantantes, puedo recordar nombres como Ettore Campogaliani, maestro de Maria Callas y Mirella Freni, un maestro en el que la enseñanza era una extensión de su alma, de su espíritu. Un cantante puede enseñar a interpretar, marcar líneas de fraseo, etc.  Pero enseñar a cantar es algo muy diferente.

En Costa Rica, muchos maestros se preocupan por constatar cuánto es capaz un alumno de subir, averiguar cuál es la nota más alta que puede alcanzar, esto lo hacen mayormente al inicio de las lecciones, sin que el alumno tenga la más mínima idea de lo que está haciendo.  Sin embargo, se preocupan un poco menos por pensar en el apoyo del sonido, en la colocación, y en lo fundamental, la respiración.  Sin aire no hay apoyo, sin aire no tenemos sonido, sin un apoyo sólido y constante de la columna de aire no tenemos proyección; si alguna de estas condiciones falla entonces no tenemos sonido, o sea no hay canto.  Es casi como una ecuación matemática, pero créanme, es "la ecuación".

Yo muchas veces comparo el acto de producir sonidos a la acción de tocar el violín; es tan ilustrativo que  lo comparto con ustedes: el instrumento en sí es nuestra cabeza junto con la traquea, los pulmones y el músculo del diafragma, a esto agregamos las cuerdas vocales y ahora el arco con las cerdas son nuestra columna de aire que rozarán las cuerdas y viajarán a la cavidad bucal y saldrán para llegar a cada rincón del salón en el que se produzca este sonido.  Esta ha sido una de las imágenes que más me han ayudado para lograr que los alumnos entiendan cómo se produce el sonido.  Ahora volviendo a Emilia ella llega a su clase y la ponen a cantar una canción, luego le dicen algunas palabras y de allí pasan a que ejecute una escala simple y la suben y la suben y la suben hasta que ya no pueda subir más, se raspe las cuerdas, seguramente se le saldrán las lágrimas, no porque llore, sino porque se activarán los lagrimales, tocerá y se sentirá malísimo porque no pudo hacerlo.  El/la profesora le dirá, muy posiblemente, que no apoyó y aquí comienza el calvario para los estudiantes, ¿Cómo se apoya? ¿Qué es apoyo? Se puede explicar de mil formas, pero lo difícil es lograr que el alumno entienda, en su cuerpo, cómo se apoya y, sobretodo, qué se siente al apoyar. Algunos "sacan su estómago", otros lo meten, pero lo importante no es eso, es lograr que el alumno sienta qué es lo que hace cuando se apoya.  El apoyo es de las cosas más difíciles de poder explicar, hay métodos poco convencionales para explicarlos, pero que son muy explícitos en su descripción, para algunos esto funciona, para otros funcionará otra cosa. Lo importante es que el profesor tenga el conocimiento y la experiencia para lograr llegar al alumno y evitar que éste se frustre.

Otro de los puntos a recalcar en la enseñanza del canto es que no se puede marcar por estilos, es decir,  no se enseña a cantar música popular o música lírica, un profesor enseña a utilizar el instrumento vocal;  una vez que la persona aprende a utilizar su instrumento, decide lo que quiere cantar.  Cuando se maneja correctamente el instrumento el vocalista es capaz de interpretar cualquier género, tal vez una excepción sean el gospel, el jazz o el rock, en el que se debe aprender una técnica particular y especial para que el daño a las cuerdas sea el menor posible. 

El mal uso de la voz puede causar muchos daños, el más común entre ellos son los nódulos y los
pólipos, lo que produce que las cuerdas no se junten y dejen espacios por donde se filtra el aire produciendo un sonido similar a la disfonía. Es inconcebible que un cantante que posea una técnica
vocal sólida, padezca de nódulos.

Mi consejo a los estudiantes de canto es escuchar, comparar, analizar, entender, sentir; sobre todo
esto último, sentir.  El canto es un aprendizaje en el que una de las cosas más importantes es analizar lo que se hizo a nivel físico y cómo se hizo.  El profesor es el conductor que indicará cuándo el sonido fue producido de manera correcta, el maestro enseña las bases, cómo respirar, qué es apoyo y cómo debe el alumno sentirlo.

Mi consejo para mis colegas, los maestros de canto,  es que recuerden que los seres humanos somos diferentes, y todos sentimos en forma diferente las sensaciones en nuestro cuerpo.  Una sensación a la hora de apoyar un sonido, es sentida y definida en forma diferente por diferentes personas. Y hay algo contundente en este ejercicio de enseñar a cantar:  un maestro nunca acaba de aprender, el canto es un proceso de maduración que dura toda la vida, nunca termina, es un camino largo lleno de satisfacciones muy gratificantes, pero a la vez un camino que exige esfuerzo, constancia, mucha disciplina, pero sobre todo una gran dosis de amor hacia lo que se hace.

domingo, 15 de abril de 2012

Cantantes: ¿músicos o no músicos?

Por Guadalupe González

Una de las cosas que más me ha costado entender en mi, no corta, carrera, es el por qué cuesta tanto que un músico sea considerado un profesional, con todo lo que esta palabra encierra, o sea, poder pretender tener un salario, pensar en retirarse algún día y saber que tiene una vejez asegurada, que puede enfermarse y saber que será atendido y que puede tener los medios para ello; pero más preocupante es el no poder entender por qué los cantantes ni siquiera son considerados músicos, un poco si se quiere, la "clase menor" de la "especie musical".  Es muy simpático porque cuando uno está en una reunión siempre se le pide al que toca algún instrumento, no sé... que toque la guitarra, y luego escuchamos expresiones como "toca tan bonito", "es tan artista", y no que los comentarios estén mal, todo lo contrario, esos comentarios son, generalmente, una de las pocas formas en las que los músicos tienen la oportunidad de saber que lo que le ha llevado tantos años perfeccionar, construir, entender y mantener, tiene valor.

Ahora yo me pregunto, nadie le dice a un futbolista, en una reunión social, que les haga uno de los pases que él sabe hacer para meter un gol, al menos no creo que nadie lo haría, o tal vez que les enseñe la técnica que utilizan para hacer una "finta" cuando caen... o no sé...

Ustedes se preguntarán y que tiene que ver un futbolista o un deportista con un músico o artista, pues no se me sorprendan con la respuesta, tiene todo que ver.  Para eso comenzaré a tratar de explicar un poco cómo es que se forma un cantante y que requisitos, sacrificios, ejercicios, horas de ensayo y estudio deben pasar antes de poder ser un artista, un cantante, un instrumentista, un músico.

Pero bueno, ¿Qué hace un cantante para aprender a cantar? Esta es un pregunta muy extensa y no muy fácil de contestat, pero trataré de ser lo más clara posible. 

Durante los 4 años de estudio en la Academia de Arte Lírica de Osimo tuve oportunidad, no sólo de ser formada por los mejores profesores sino de aprender de ellos el arte del canto. Tuve la oportunidad de asistir durante 9 horas diarias de Lunes a Sábados y allí escuchar muchísimas voces, que en su mayoría, venían de sus países con un nivel académico muy alto, lo que en nuestro país serían Licenciados en canto, estos cantantes venían de Corea, China, Filipinas, Brasil, Argentina, Italia, Japón, Rumanía, etc. etc.... barítonos, tenores, bajos, sopranos, mezzosopranos, bajos buffos, contraltos... enfin tenía frente a mi una escuela a mi entera disposición para aprender y eso fue lo que decidí, aprender de cada uno de ellos, entender cómo se hacen las cosas, cuáles eran sus problemas, sobre todo cómo los resolvían y cómo lograban hacer cosas asombrosas con su voz. Asistía a clases de técnica vocal, repertorio, expresión corporal y algo que me sorprendió, deporte, si hacíamos ejercicios todos los días, corríamos, hacíamos lagartijas y muchos muchos abdominales, he de confesarles que esa fue la parte que menos me gustaba, pero fue la que me ayudó más pues perdí una gran cantidad de peso y me puso en forma.  Hablando con el profesor de gestualidad, el Mº Paolo Mosca, que en realidad es preparador físico, me explicó que la preparación del cantante tiene  mucho que ver con una excelente preparación física.  El cantante sufre un gran desgaste de energía calórica y física en cada una de sus presentaciones. En un estudio que él había liderado, se llegó a comparar que el esfuerzo físico de un cantante que interpreta una ópera es comparable al corredor de una maratón completa, mientras que el concierto equivaldría a la media maratón. No estoy bromeando, esto es trabajo en serio.

Si me van siguiendo podemos ver que tenemos larga lista de tareas para aprender y ejecutar. Otro escollo a superar es la capacidad pulmonar, o sea la cantidad de aire que una persona puede respirar de allí la natación, nos enseña a aumentar nuestra capacidad pulmonar.  Luego viene la parte principal y es aprender a utilizar el instrumento, uno de los más finos y complejos que existe; uno de los más maravillosos, y frágiles, no tiene repuesto y sus cuerdas aún no he escuchado de transplantes, por lo tanto es único e inherente a cada ser humano.  Para ser un cantante tiene que existir una disposición y aceptación de vida, cuando uno se convierte en cantante, en cierta forma se casa con su profesión.  Y esta es una profesión dura, de muchos cuidados, desafíos, pero  también de muchas alegrías y satisfacciones.

Cuando recibo una persona que expresa su interés en cantar, la pregunta que le hago es ¿Qué es lo que quiere del canto? Con esto intento saber cuáles son sus aspiraciones y lo que espera. Algunas respuestas son, quiero cantar como Andrea Boccelli, otros dicen: quiero cantar las canciones de Shakira, no quiero cantar ópera... y así por el estilo en una amplia gama de intereses y deseos.  Especialmente con aquellas personas que lo que quieren es dedicarse a cantar popular, me es difícil hacer que entiendan que para cantar, cualquier cosa, hay que aprender a "tocar" el insrumento, entendieno tocar en todo lo amplio de su significado musical, tocar, saber manejar, saber entender, conocer y sentir la voz.

La voz, entendida como un instrumento, hay que aprender a tocarla y, sobretodo, a sentirla; porque se toca desde dentro y aquí es donde está la complicación. Un instrumento que no tiene pistones en dónde crear las notas y sus dos cuerdas no pueden ser punteadas, como la guitarra, o frotadas por el arco como en los instrumentos de cuerda, sin embargo todos esos elementos están presentes sin que existan concretamente.  Es por estos conceptos que el estudio del canto se convierte en una labor ardua y difícil, tanto de parte del alumno como del profesor, lograr explicar, en todo su significado, el complejo, y a la vez sencillo, uso del instrumento vocal.

He visto proliferar en el país, y no con desagrado, las academias musicales y los profesores de canto, pero a la vez veo los resultados, cuando por casualidad alguien me contacta para ser escuchado o para continuar con  su entrenamiento, y me sorprendo y me asusto, de ver que la formación que estas personas reciben no está clara, muchas veces me he puesto a hablar con profesores que, en sí mismos, no han logrado resolver muchos problemas técnicos de fácil solución, y esto me preocupa, porque muchos de estos muchachos y muchachas tienen una gran confianza en lo que están haciendo y, cuando llega el momento de demostrar sus aptitudes, fallan o no ven coronadas sus expectativas con el éxito, y eso es muy difícil de asimilar cuando uno es joven y tiene la confianza de hacer bien las cosas. 

Creo que en uno de mis pensamientos anteriores había dicho que cualquiera puede cantar, y sí, cualquier persona puede aprender a cantar, pero hacer música con la voz es otra cosa, eso de hacer música lo dejaremos para otro capítulo en el que trataré de abordar los caminos de la interpretación y el alcance del instrumento.  Quiero finalizar citando a Ricardo Muti, que en sus palabras de agradecimiento al entregársele el premio Músico del Año por Musical America dijo: - "..la música, los sentimientos, no las notas, las notas son la expresión concreta de los sentimientos, hacer música es muy, muy difícil".

jueves, 29 de marzo de 2012

Los Veranos Sinfónicos de la OSN

Por Guadalupe González

Hola a todos, sí, ya sé, he estado un poco lenta en actualizar, pero acá estoy de nuevo.  Tengo dos temas, pero voy a desarrollar el más retrasado, mi asistencia al concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica Nacional en el Parque Recreativo Juan Mora Porras de Ciudad Colón, el pasado 1º de marzo a las 8:00 p.m.  Este concierto, fue uno que disfruté muchísimo por varios motivos.  Este concierto se realizó en el Parque y estaba repleto de público de todas las edades, un público que, en una noche muy fría, decidió salir con su familia y pasar un momento diferente, un instante lleno de música, una música compuesta por un repertorio muy variado y lleno de músicos que dejaron ver esa noche, que en Costa Rica tenemos mucho talento, y tenemos grandes artistas y grandes intérpretes, que anhelan tener la oportunidad, única en la vida, de cantar con una Orquesta Sinfónica, y que mejor si lo podemos hacer en casa con nuestra magnífica orquesta.  Bueno, pero voy por partes, nos costó un poco llegar porque ese día habían comenzado a cobrar el peaje hacia Ciudad Colón, por lo que se hicieron "algunas presas" y como si fuera poco, algunos conductores, un poco ansiosos, decidieron pegar sus autos, con el consabido atraso.... pero bueno a mí eso no me importaba, se estaba haciendo tarde y el concierto iniciaba a las 8:00 así que tuvimos que armarnos de paciencia y, por supuesto, cuando llegamos ya había comenzado.

Escuché, mientras parqueaba, las notas impulsadas por una brisa, nada ligera ciertamente, que empezaron a llenarme de una extraña alegría, sonaba muy bien, la voz del barítono José Arturo Chacón llenaba el parque acompañado por la Orquesta Sinfónica, luego se le unió Sofía Corrales, una voz de soprano maravillosa, cantaban un dúo de la ópera Don Pasquale.

Para variar no me acomodé con el público, sino que me fui "tras bambalinas", creo que ese es un derecho que me he ganado después de cantar con esta orquesta por tantísimos años, además que he de confesarles que como público soy pésima.  Desde allí pude observar a los asistentes, estaba disfrutando de ver a la gente disfrutar, de pronto, pasó algo que no esperaba, Marta Fonseca saltó al escenario junto con Bernal Villegas y entonces comenzó la magia, estaba escuchando un concierto en el que la música, en casi todas sus expresiones, estaba presente, rock, salsa, zarzuela, ópera, sinfónica.....  Un gran desfile de amigos queridos y entrañables, a los que no veía desde hacía no sé ni cuántos años y me dejé llevar por aquello que todos estaban haciendo, creando, y dándose por completo a un público que los amaba, Adrián Goizueta, el gran maestro, los boleros en la voz de Alfredo Poveda, la Salsa Sinfónica de Walter Flores... en fin, veía y sentía como las personas, que presenciaban aquel desborde de emoción y de disfrute, en medio de un frío espantoso, de repente convirtieron ese momento en uno en el que se generó calor, el calor que emanaba de toda la emoción que crecía de pieza en pieza. Realmente el viento, el frío, todo fue obviado ante la alegría y emoción que este público, enardecido por la música, iba sintiendo y creciendo a como avanzaba la noche.  Allí estaba yo, disfrutando de aquella embriaguez, sin cerveza, sin mariguana, solamente disfrutando, ah, y no puedo dejar de compartir la frase que dijo Bernal al terminar su actuación con Marta y cuando se disponía a bajar del escenario escuché cómo, pensando en voz alta se dijo "esto es un sueño hecho realidad".  Me encantó y me emocionó escucharlo, porque sabía perfectamente que tenía toda la razón, y claro que era un sueño hecho realidad, no todos podemos darnos el luja de cantar con una orquesta sinfónica, con un director muy joven y de gran experiencia internacional, con músicos nacionales, en un concierto lleno de frescura y de música bella para todos los gustos.

Mi más sincera felicitación vaya a las personas que hacen posible este tipo de cosas para organizar espectáculos de calidad y llevarlos a los lugares en donde no siempre llegan.  Felicidades a mis colegas, amigos y maestros por una noche bella, una noche llena de música y de alegría.